La suma de edades resulta la multiplicacidad de resultados - Forma Espai
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La suma de edades resulta la multiplicacidad de resultados

La suma de edades resulta la multiplicacidad de resultados

Cuando iniciamos nuestro proyecto pedagógico en la Academia Espai tuvimos la fortuna de encontramos, desde muy pronto, con profesionales de distintas disciplinas afines entre sí que apostaban por las bases de lo que se conoce como la línea Montessori, dispuestas a hacer de un aula un espacio de convivencia y conocimiento desde el respeto y la amabilidad. A día de hoy son nuestras compañeras y conforman el equipo que somos.

Cada curso comprobamos que estábamos en lo cierto. Con el tiempo nos hemos reafirmado en que ofrecer un buen servicio pasa por reducir el número de alumnos por clase, especializar las materias vinculándolas de un modo natural unas a otras y, sobre todo, dando a los alumnos la oportunidad de interactuar entre ellos, a distintas edades.

EL AULA COMO CONTENEDOR DE ESTÍMULOS

Por muy extraño que pueda parecer al principio, mezclar alumnos de distintas edades en un aula durante una sesión semanal genera una serie de gestos que no podrán desarrollarse en otros entornos. Teóricamente, sabíamos que esto podía suceder, pero la práctica supera lo que nos habían contado durante nuestra formación, ya que a lo largo de los años hemos detectado que solo surgen ciertas espontaneidades cuando preparamos el escenario para ello, y mejor aun cuando sucede en un contexto amable y dispuesto a acoger cualquier respuesta.

Por una parte, los alumnos en edad adolescente se desenvuelven con una empatía admirable, colaboran desinteresadamente en que los niños aprendan y se ofrecen como modelo para estos a la vez que van adquiriendo cierta autonomía; ayudan sin solicitárselo porque entienden que el buen funcionamiento del grupo es bueno para el individuo y, por extensión, para la comunidad. Desarrollan la idea de pertenencia a un conjunto en el que cada elemento es único e importante, independientemente de su tamaño, y la generosidad termina uniendo cada pieza.

Por otra parte, los niños más pequeños reciben así una dosis extraordinaria de estímulos que les permite evolucionar con una serie de diversos modelos a su alrededor, desde la profesora hasta cada uno de sus compañeros, de modo que entiendan que en la pluralidad está el punto de partida para una sociedad más cordial.

Consideramos que esta opción dentro de cada área de conocimiento es un acierto pedagógico lleno de ventajas para los alumnos y para las profesoras de nuestro centro.

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